Inicio el viaje a
esta pequeña y bella ciudad uruguaya, un viernes soleado de Semana Santa.
Esta vez me acompañan dos amigas, así que la aventura es
doblemente linda.
Abordamos la embarcación de la empresa Colonia Express”
(salida en Pedro de Mendoza 330, Dársena Sur - Ribera Oeste y a
$198 el pasaje promocional ida y vuelta más
impuestos).
Al arribar, nuestra primera actividad fue cambiar dinero a la
moneda local, Pesos uruguayos (UR$ 3,70 son
AR$1). Luego comprendí que un café cuesta UR$60 pero son $15 nuestros más
o menos (espero se entienda!)
Caminando por sus calles de adoquines y puertas históricas,
llegamos a nuestra morada, el Hostel Oriental (Lavalleja 227), una hermosa casa
antigua, de grandes dimensiones, mucha luz, pocas habitaciones y hospitalidad uruguaya.
El valor de la habitación por persona, con desayuno, es
entre UR$330 y UR$600 dependiendo si es compartida o no (hay varias opciones). En mi opinión recomendable, buena relación
precio-calidad, sabanas limpias y aspecto general prolijo sumado a una amable
atención.
Nuestro primer día merecía que bajemos a la playa y elegimos
Las Delicias, a unas siete cuadras del centro,
para practicar el típico deporte de vacaciones “no hacer nada”. Mate en
mano pasamos una tarde de arena blanca y paz.
Al caer la noche elegimos el restaurante Casa Grande,
ubicado en Misiones
de los Tapes 147, con una carta tradicional y música en vivo a
cargo de los Gurises de Rocha, buena banda de estilo setentoso desde su
vestuario hasta el repertorio pero con reversiones bien logradas mediante
trompetas y armónicas.
Los platos elegidos, pastas caseras acompañados con una fría
cerveza Pilsen, rondaban en los UR$300. Excelente noche, clima y gente.
En los días sucesivos alternamos mates en el Muelle, picada
de quesos coloniales, Pilsen y Patricia…
Infaltable el paseo por la Calle de los Suspiros, el puente
y sitios de su fundación. Colonia es historia viva.
Para nuestros almuerzos elegimos La Casa de Juana, al lado
de nuestro hostel. Encantadas por la
comida casera y abundante, ambiente informal pero cálido, platos sabrosos y muy
buenos precios. Allí probé el mejor arroz con leche y canela de mi vida.
Podría escribir metros de papel sobre Colonia del Sacramento
pero no quiero agotar a los lectores. Es bella.
Sol, playa, muelles, tambores, callecitas y anécdotas rodean
esta nueva y gran experiencia de viaje.
Proximo destino: Cipolleti, Pcia de Rio Negro, Rep. Arg